Fraude en el reciclaje de electrónica

Pagamos por su gestión, pero el 75% va a vertederos ilegales

Los fabricantes de electrodomésticos se embolsan hasta 30 euros por cada aparato que compramos para gestionar su reciclaje posterior, pero solamente el 20% de ese dinero lo destinan a tal fin.

Los fabricantes de aparatos electrónicos cobran un canon de entre 5 y 30 euros por cada producto que venden en España a cambio de hacerse cargo de su reciclaje cuando finaliza su vida útil. Con ese dinero deben encargarse de que los residuos reciben un tratamiento correcto para la reutilización de componentes y el control de residuos tóxicos. Sin embargo, solamente uno de cada cuatro aparatos desechados sigue este proceso: el 75% acaba directamente en vertederos ilegales.

 

 

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“El consumidor termina pagando por un servicio que no recibe y los fabricantes acaban percibiendo indebidamente un dinero para la gestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE)”, señala Thibaud de Larauze, CEO de Back Market, una plataforma de venta de productos reacondicionados. En 2015, el Consejo de Estado cifró en más de 200 millones al año el dinero que los fabricantes han defraudado de esta manera a los ciudadanos.

En un informe, el organismo determinó que el sector se embolsaba unos 300 millones de euros al año con este canon, pero tan solo 65 millones, alrededor de un 21%, era realmente destinado al reciclaje de basura electrónica.

Los datos de Eurostat van por la misma línea: señalan que en nuestro país se producen alrededor de un millón de toneladas de residuos electrónicos cada año, de las que más de 750.000 son aptas para el reciclaje. A pesar de que la Ley sobre el tratamiento de estos residuos establece que los fabricantes son responsables del correcto reciclaje de la tecnología que producen, se calcula que más de 500.000 toneladas de chatarra electrónica no se reciclan correctamente.

El ranking más reciente del organismo de estadística europeo sobre la tasa de reciclaje electrónico, realizado con cifras de 2013, coloca a España entre los países con peores porcentajes, con un 26,1%, tan solo por detrás de Francia (23,6%), Reino Unido (22,8%), Eslovenia (16,7%) y Malta (11,0%). Está muy lejos de Suecia, que lidera la lista al reciclar un 64% de los residuos electrónicos.

Esto no solo es un fraude a los consumidores, que cada vez que compran un aparato con interruptor pagan por adelantado una tasa por el reciclado del producto, cuando realmente se convierte en chatarra, sino que supone un perjuicio para el medioambiente y la salud, pues en España los residuos electrónicos son los que más crecen, a un ritmo del 20% anual.

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